4 abril, 2025
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La elaboración de planes urbanísticos en Arequipa genera dudas y críticas entre la población, con un futuro incierto.

Arequipa se encuentra en una encrucijada peligrosa para su futuro urbano, con el nuevo Plan de Acondicionamiento Territorial (PAT) y el Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) en el centro de la controversia. A pesar de que estos planes son supuestamente fundamentales para la gestión urbana, la realidad es que su desarrollo está cargado de incertidumbre y desconfianza entre los ciudadanos.

La presentación del equipo de profesionales responsables de estos planes en el hemiciclo de la municipalidad no ha logrado convencer a la población, que teme que estos proyectos solo sirvan para enriquecer a unos pocos, mientras que el bienestar de la comunidad queda relegado. La finalización de ambos documentos, prevista en 270 días, ya ha suscitado dudas sobre si realmente se tomará en cuenta la opinión de los ciudadanos, especialmente con un pleno de regidores que ha mostrado desinterés en los verdaderos problemas de la comunidad.

El alcalde de Arequipa, Víctor Hugo Rivera Chávez, parece estar más preocupado por su imagen que por el bienestar de su ciudad. A pesar de su participación en el primer taller de sensibilización, muchos cuestionan la efectividad de un grupo multidisciplinario que, aunque supuestamente está compuesto por expertos en diversos campos, parece más una jugada de marketing político que una solución real a los problemas de la ciudad.

El Arq. Jaime Urrutia Lerma, encargado del PAT, menciona que este plan debería orientar y regular la organización del territorio, pero la población tiene motivos para ser escéptica. ¿Cómo se va a restringir la ocupación de suelos peligrosos si la historia está llena de descuidos y decisiones cuestionables por parte de la administración municipal?

Del mismo modo, el Arq. Manuel Málaga Lazo, líder del PDM, ha afirmado que este plan pretende fomentar la inversión pública y privada. Sin embargo, muchos ciudadanos han sido testigos de cómo las promesas de desarrollo a menudo terminan en proyectos fallidos, dejando a la ciudad con más problemas que soluciones.

A pesar de que ambos planes cuentan con la experiencia del equipo en otras regiones, los residentes de Arequipa permanecen desconfiados. La trayectoria de estos expertos no garantiza un enfoque especializado que atienda a las necesidades reales de la ciudad. La preocupación y el descontento entre la población aumentan, y la pregunta que todos se hacen es si realmente hay un compromiso genuino con el desarrollo urbano o si todo esto no es más que una fachada temporal.