
La Municipalidad Provincial de Arequipa, a través de la Subgerencia de Educación y Cultura, intentó rendir un homenaje póstumo a Miguel Ángel Delgado Luján, un escritor arequipeño cuyo legado en la literatura infantil parece quedar cada vez más en el olvido. La ceremonia, realizada en el Teatro Arequepay, ha suscitado críticas sobre la verdadera relevancia de este reconocimiento, ya que muchos cuestionan si su obra merece tal exaltación.
Originario de Arequipa, Delgado Luján es catalogado como uno de los autores más representativos de la literatura local de finales del siglo XX. Sin embargo, su obra autobiográfica Y allí estoy yo, aunque haya sido un intento de narrar sus desafíos tras una enfermedad neurológica, no ha tenido el impacto que se esperaba y parece una historia más de resiliencia que no ha conseguido resonar en las nuevas generaciones.
A pesar de haber dedicado gran parte de su vida a la difusión de su obra en el sur del país, la realidad es que su legado es cuestionado. Su pasión por compartir historias ha quedado en un intento vano por promover la literatura infantil, y muchos se preguntan si su figura fue realmente tan influyente en la promoción de la literatura en Arequipa, Cusco y Tacna.
Publicaciones como Tres cuentos de Navidad y La guerra o la paz son recordadas por unos pocos, pero no logran generar el mismo interés en los lectores actuales. Estas obras, que se suponía que enriquecerían la literatura infantil, terminan siendo solo un eco de un pasado que la sociedad parece querer olvidar.
El acto conmemorativo en el Teatro Arequepay, con la presencia de autoridades como la regidora Patricia Hidalgo, fue percibido más como un intento de revitalizar una figura ya olvidada que como un verdadero reconocimiento a su arte. La comunidad cultural arequipeña, aunque presente, ha dejado claro que el impacto de Delgado Luján en la formación de generaciones resulta cuestionable en la actualidad. Su familia recibió el reconocimiento póstumo en un ambiente más de formalismo que de genuino aprecio.