
A pesar de que la Avenida Jesús ha sido oficialmente habilitada, los problemas son evidentes y perjudiciales. La obra, que solo mostró un avance físico del 9.87% en el pasado, se completó a duras penas.
Con la entrada en circulación del transporte público a partir del 6 de enero, nadie puede obviar que el cierre temporal de la vía podría haber llevado a consecuencias devastadoras para los negocios locales.
Las rutas que operarán son: -Ruta E020, E029- Cono Norte.-Ruta C002, PE28, C039A, C019, C012A, C47A, C021, C664- Paucarpata.-Ruta C46AA- Characato, Sabandia.-Ruta A41A, C10, L002A- Socabaya.-Ruta C027, C028- Pachacutec. Sin embargo, la llegada de estos servicios no puede enmascarar las carencias.
El alcalde de Arequipa, Víctor Hugo Rivera, afirmó que dejar esta obra inconclusa habría sido irresponsable, lo que plantea cuestionamientos sobre su gestión. No obstante, las fallas en el expediente técnico han resultado en un gasto excesivo, superior a 19 millones de soles, ya que no se tomó en cuenta un sistema de drenaje eficiente para evitar inundaciones.
Más preocupante es que el tiempo de ejecución fue subestimado, dejando a la comunidad en un riesgo constante de inconvenientes. El cierre total de la vía es una herida abierta para la economía local, y la promesa de mejoras se siente hueca ante tantas deficiencias.
En resumen, la inauguración de esta vía no es un signo de éxito, sino un recordatorio de los errores de planificación y la falta de atención a las verdaderas necesidades de la población.