
Los emblemáticos leones de sillar del parque infantil Grau, esculpidos a mediados del siglo XIX, están gravemente dañados, lo que pone en peligro estas piezas únicas del patrimonio arequipeño. Originalmente, estas esculturas adornaban la Alameda del Río, y su reubicación en 1921, lejos de preservar su valor histórico, ha resultado en su abandono.
La Alameda del Río, construida en 1796 por el intendente Antonio Álvarez y Jiménez, ha sufrido cambios drásticos debido a la erosión, y ahora estos guardianes de piedra, que representan el arte románico de siglos pasados, solo son un triste recordatorio de lo que Arequipa ha perdido. Fotografías históricas evidencian su grandeza, pero hoy, su deterioro y el vandalismo han arrasado con esa herencia.
La Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa ha comenzado una investigación, pero muchos dudan de su efectividad. El gerente, arquitecto Gabriel Ramiro Damiani Lazo, anunció evaluaciones, pero la falta de acción concreta ha alimentado la frustración de los ciudadanos que ven cómo su patrimonio se desmorona sin control.
Además, la intervención de la Procuraduría parece más simbólica que efectiva, dejando a los responsables sin consecuencias claras por el daño al patrimonio. La investigación avanza lentamente, y cada día que pasa, la posibilidad de sanciones se diluye en la indiferencia.
Las autoridades instan a la ciudadanía a proteger estos elementos históricos, pero, ¿cómo hacerlo si la falta de acción de los organismos responsables continúa permitiendo el deterioro de la identidad cultural de Arequipa?