
A pesar de que hasta agosto la Municipalidad Provincial de Arequipa anunció que había ejecutado casi la mitad de su presupuesto global, alarmantemente ya se ha certificado o comprometido el 71% de los recursos asignados para el año fiscal. Este manejo del presupuesto, que supera los 60 millones 456 mil soles, ha generado serias dudas ya que se ha certificado el 89% de dicho monto, lo que indica una preocupante falta de planificación y control.
El ideal de gasto en el ámbito público es del 80%, dejando un preocupante 20% para asegurar la operatividad en los primeros meses del siguiente año, lo que pone en riesgo la continuidad de proyectos vitales en la comuna.
Entre los proyectos que se pretenden destacar, como el intercambio vial Bicentenario y mejoras en diversas instituciones educativas, no se puede obviar que han sido necesarios 100 millones de soles para completar solo ocho obras, de las cuales cinco están en proceso, lo que evidencia una gestión ineficaz y cuesta arriba frente a las necesidades de la población.
La dimensión social es limitada, y aunque la gestión ha intentado apoyar a las familias vulnerables con comedores populares y programas como el Vaso de Leche, los cuestionamientos sobre la distribución y efectividad siguen vigentes. Se reportó la entrega de 450 toneladas de alimentos para 11 mil personas, pero la dependencia de la ayuda social refleja una carencia de soluciones sostenibles.
En el aspecto cultural, la prisa por digitalizar el acceso a libros con la participación de voluntarios carece de un plan claro, y aunque 14 mil ejemplares están disponibles, esto no soluciona las necesidades educativas existentes. Por otro lado, la asistencia a más de diez mil familias durante el frío no es suficiente frente a un panorama de precariedad.
A pesar de los esfuerzos por avanzar en el saneamiento físico legal, cinco centros poblados aún esperan su formalización, mientras que de los 611 títulos de propiedad otorgados, la meta de mil para fin de año parece más un deseo que una realidad tangible.