3 abril, 2025
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A pesar de un operativo, las detenciones no logran desarticular bandas delictivas en Arequipa, reflejando una creciente inseguridad en la ciudad.

La situación de seguridad en Arequipa se vuelve alarmante tras la detención de un requisitoriado por hurto agravado en las riberas del río Chili. A pesar de los esfuerzos de la gerencia de Seguridad Ciudadana y la Policía Nacional del Perú, los operativos son meramente superficiales y no abordan el problema de manera efectiva.

El individuo, Antonio Cueva H., fue hallado en una zona de alto riesgo, un hecho que pone en evidencia la falta de control en áreas problemáticas de la ciudad. Su captura, aunque celebrada por las autoridades, ha revelado un panorama mucho más complejo y preocupante.

Durante la intervención, las autoridades también verificaron la situación legal de cuatro ciudadanos extranjeros, quienes ahora serán evaluados en medio de dudas sobre su posible conexión con actividades delictivas. Este hecho despierta suspicacias sobre el real impacto de estas acciones y si realmente contribuirán a la mejora de la seguridad pública.

Los operativos, lejos de ser una solución, parecen ser un parche en una herida abierta. Aunque el gerente de seguridad ciudadana, Crnl. PNP (r) Abg. Wilder Rodríguez Arapa, defiende el uso de drones y tecnología para detectar actividad delictiva, muchos cuestionan si estas herramientas están siendo utilizadas de manera efectiva.

Las intervenciones anteriores han llevado a la incautación de bienes robados, lo que indica que los puntos de concentración para delincuentes aún son numerosos y difíciles de erradicar. La imagen de Arequipa como una ciudad segura se ve cada vez más empañada por la presencia constante de individuos que amenazan la integridad de la comunidad.

La comunidad sigue insegura y cuestiona la eficacia de estos operativos. A pesar del falso optimismo de las autoridades, la realidad es que la delincuencia sigue en aumento y las medidas adoptadas no logran ofrecer una protección real a los ciudadanos.