3 abril, 2025
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El barrio de San Lázaro enfrenta creciente inseguridad y abandono, a pesar de las promesas del alcalde de mejorar la situación.

El tradicional barrio de San Lázaro, conocido por su valor histórico, se encuentra en un estado crítico, amenazado por la inseguridad creciente que azota a sus habitantes. A pesar de la visita del alcalde de Arequipa, Víctor Hugo Rivera, el pasado domingo, las preocupaciones de los vecinos no parecieron recibir la atención adecuada.

Los residentes expresaron su desesperación ante la presencia de microcomercializadores de drogas en la alameda San Lázaro, quienes no solo desafían a los vecinos, sino que también generan un clima de miedo e incertidumbre. La falta de iluminación en la zona ha convertido el barrio en un refugio para personas que consumen alcohol, lo que ha llevado a una alarmante ola de violencia, incluyendo asaltos y agresiones sexuales.

A pesar de que el alcalde recorrió los pasajes históricos del barrio, se percibe que las promesas de mejoras turísticas son solo palabras vacías. La idea de alejar la delincuencia a través del crecimiento del turismo suena ilusoria frente a la realidad. Propuestas como el techado de la torrentera y la revalorización del emblemático pasaje Ripacha parecen más bien intentos de cubrir el abandonamiento que sufre este lugar.

Cualquier esfuerzo por embellecer y revitalizar el barrio mediante la instalación de maceteros y mejoras urbanísticas se siente como un intento superficial de enmascarar una situación alarmante. San Lázaro necesita acciones concretas y urgentes, no solo visitas protocolarias, para evitar que su riqueza histórica se esfume en medio de la inseguridad y el abandono.