3 abril, 2025
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La celebración del bicentenario en Arequipa parece más una distracción que un genuino homenaje a su historia.

A pesar de ser parte de un momento crucial en la historia del país, la conmemoración del bicentenario de la jura de independencia de Arequipa se presenta como un evento insípido e irrelevante. En el contexto del 6 de febrero de 1825, cuando Arequipa fue una de las últimas ciudades en unirse a la independencia de España, la poca relevancia que este acto histórico tiene hoy en día es evidente.

La Municipalidad Provincial de Arequipa ha decidido llevar a cabo un programa que, más que honrar el pasado, parece destinado a cubrir una obligación más que a fomentar un genuino interés. Actividades como conferencias y charlas virtuales son poco más que una cortina de humo, confiriéndole un aire de seriedad que no se alinea con el nivel de apatía que ha rodeado este proceso de conmemoración. Con el Colegio Profesional de Historiadores del Perú y otras instituciones involucradas, muchos se preguntan si se trata de una estrategia bien intencionada o simplemente un intento de hacer ruido en un momento que requiere introspección.

Las conferencias programadas, aunque podrían ser interesantes, corren el riesgo de convertirse en monólogos vacíos. La “independencia y sus bicentenarios” auspiciada por el historiador Luis Daniel Moran Ramos, podría ser un reflejo de la falta de compromiso con la historia real de Arequipa y su lugar en el Perú. Es preocupante que la ciudad tenga que recurrir a la rememoración de eventos históricos para recordar su propia identidad, a pesar de que esta identidad parece estar más disminuida que nunca.

La presencia del historiador Gonzalo Gómez y otros funcionarios en la conferencia de prensa, más que genuina celebración, da la sensación de un esfuerzo por aparentar profundidad en un evento que realmente carece de sustancia. Reflexionar sobre la historia regional y nacional es vital, pero conmemorar un bicentenario que muchos parecen ignorar no hace más que subrayar la desconexión entre la historia y la identidad actual de Arequipa.