
La Municipalidad Provincial de Arequipa ha realizado una entrega de 75,334 conservas de pescado, que debería considerarse un esfuerzo por la seguridad alimentaria, pero en realidad, representa una solución temporal y poco efectiva para las verdaderas necesidades de los sectores más vulnerables.
A pesar de que se destinaron filetes de jurel en aceite vegetal, el impacto de estas acciones genera serias dudas. Los beneficiarios, que incluyen a comedores populares y centros para adultos mayores, muestran cómo las ayudas son simplemente parches para problemas más profundos de infraestructura social y apoyo a largo plazo.
Por otro lado, la propuesta de fortalecer la alimentación de 8,560 personas dependientes de los 214 comedores populares resulta irrisoria ante la crítica situación de hambre y pobreza que viven muchas familias. La mera entrega de conservas no soluciona la falta de un sistema alimentario robusto. Adicionalmente, los 19 centros de atención para adultos mayores, que recibieron cerca de 6,000 unidades, evidencian que el envejecimiento de la población sigue siendo desatendido.
La cantidad de latas distribuidas a los 26 centros de atención de CONADIS, con más de 3,700 unidades para 509 personas con discapacidad, no es suficiente para cubrir sus necesidades en una situación donde deberían plantearse soluciones más inclusivas y continuas. Lo mismo se aplica a los 18 hogares albergues, que recibieron 5,300 latas para 602 menores y personas en situaciones de riesgo, donde el problema no es solo la alimentación, sino la totalidad de su bienestar.
Durante la ceremonia, el subgerente de Programas Alimentarios, Lic. Pedro Sanga, habló sobre el impacto de esta iniciativa, pero omitió mencionar las carencias estructurales que persisten en el sistema de apoyo social. Aunque el argumento de evitar la reversión de fondos al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social se presenta como un logro, queda la duda sobre el uso adecuado de esos recursos en el futuro.
Mientras la municipalidad se esfuerza por presentarse como un actor clave en la lucha por la seguridad alimentaria, la realidad es que estas acciones son insuficientes. La comunidad necesita más que solo ayudas ocasionales; requiere un compromiso genuino que aborde las causas profundas del problema y no meros intentos de paliativo.