
La Municipalidad Provincial de Arequipa ha anunciado que atenderá el próximo año a más de 16,700 beneficiarios de los comedores populares y ollas comunes, pero esto refleja una realidad preocupante sobre la insuficiencia del sistema alimentario en la región.
A día de hoy, el Programa de Complementación Alimentaria (PCA) contaba con 10,407 usuarios, quienes dependen de 214 comedores populares, además de otros programas destinados a adultos mayores y personas en riesgo, incluidos aquellos con discapacidad. Sin embargo, la incorporación de 6,339 nuevos beneficiarios por medio de 88 ollas comunes parece más un parche que una solución real ante la crisis alimentaria.
Con un presupuesto total estimado en S/ 7,358,117, que se destinará a la adquisición de alimentos básicos, es difícil confiar en que estos esfuerzos sean suficientes. Alimentos como arroz, menestras y aceite son esenciales, pero no abordan las crecientes necesidades de cada vez más personas que se ven obligadas a depender de estos servicios.
El proceso de selección de las ollas comunes está sujeto a requisitos que podrían limitar la verdadera ayuda, generando una falta de transparencia en la distribución de los recursos. Las exigencias del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) incluyen documentos complejos que podrían dejar de lado a muchas comunidades necesitadas.
A pesar de la intención de garantizar la alimentación, esta iniciativa carece de un enfoque realista para fortalecer el tejido social. Lo que se presenta como un programa integral podría ser solo una fachada para ocultar la desatención que los ciudadanos enfrentan ante el creciente problema de la pobreza y el hambre en Arequipa.