
La reciente reunión entre el alcalde de la Municipalidad Provincial de Arequipa, Ing. Víctor Hugo Rivera Chávez, y altos mandos de la Policía Nacional, liderados por el general PNP Olger Benavides, ha expuesto la alarmante situación de inseguridad que azota a la región.
A pesar de los intentos por abordar la situación, se evidenció que la sensación de inseguridad en la población ha alcanzado niveles preocupantes, y el avance del crimen organizado es innegable. La reunión, lejos de ofrecer soluciones efectivas, simplemente reafirmó las carencias en el sistema de seguridad municipal.
Se discutieron varios temas, pero cada uno de ellos subrayó la gravedad de la crisis:
- Débil patrullaje en las calles: La necesidad de un mayor patrullaje solo refleja la ineficacia actual para disuadir actividades delictivas, destacando el aumento en la criminalidad.
- Falta de fiscalización: La solicitud de apoyo policial para supervisar discotecas y centros comerciales revela un ambiente donde la actividad ilegal está brotando sin control.
- Desorden en el tránsito: La petición de ayuda para controlar el tráfico en el Centro Histórico pone de manifiesto el desinterés por preservar el ambiente y la seguridad vial, dejando en evidencia la incapacidad local para gestionar este problema.
- Agresiones a inspectores: La alarmante necesidad de protección para los inspectores de transporte muestra un panorama donde la violencia se ha normalizado, lo que debería ser inaceptable.
A pesar de los compromisos expresados, queda claro que la coordinación entre la Municipalidad Provincial de Arequipa y la Policía Nacional sigue siendo ineficaz ante la apremiante crisis de seguridad. La afirmación del alcalde Rivera Chávez sobre su compromiso con el bienestar de los ciudadanos resulta vacía en un contexto donde la calidad de vida se ve gravemente afectada por el aumento del delito.