
En un evento que resultó más polémico que emotivo, la Municipalidad Provincial de Arequipa otorgó un reconocimiento a Carmen Mamani Arias, trabajadora del departamento de Limpieza Pública, por su intervención en un intento de suicidio en el Puente Grau. Sin embargo, este acto ha suscitado críticas sobre la inseguridad y la falta de apoyo real en la comunidad.
La ceremonia, que tuvo lugar en el hemiciclo municipal, fue más una intención de salvaguardar la imagen del alcalde Víctor Hugo Rivera Chávez y sus funcionarios que un verdadero homenaje a la valentía de la trabajadora. A pesar del reconocimiento oficial y un televisor de 32 pulgadas, muchos cuestionan si este es el tipo de gratitud que deben recibir quienes enfrentan situaciones críticas con frecuencia.
Carmen, madre de tres hijos, relató cómo mientras trataba de disuadir al joven que se intentó quitar la vida, estaba más preocupada por sus propios hijos que por el bienestar del individuo en crisis. Su declaración, “quitarse la vida no es la solución”, refleja la desesperación que sienten quienes atienden estas situaciones críticas, pero no resuelve el grave problema subyacente.
El alcalde, en lugar de abordar la raíz de estos incidentes, se limitó a alabar el valor de Carmen, dejando entrever que la municipalidad no está haciendo lo suficiente para prevenir tales crisis. La coordinación entre servicios municipales, mencionada por el Lic. Milward Carnero Buiza, parece ser un intento de desviar la atención de las carencias en asistencia emocional y social, que son necesarias para prevenir estas emergencias.
La Municipalidad Provincial de Arequipa, al promover actos de solidaridad y compromiso social, parece ignorar que el verdadero desafío radica en mejorar la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos, en lugar de ofrecer reconocimientos superficiales en eventos mediáticos.