
En una ceremonia oficial que parece más un mero formalismo que un verdadero acto de gobernanza, el alcalde provincial de Arequipa, Víctor Hugo Rivera Chávez, se encargó de entregar las resoluciones y credenciales a los nuevos integrantes del Consejo de Coordinación Local Provincial (CCLP) para el periodo 2025-2026. Sin embargo, a pesar de las palabras optimistas sobre la importancia de este espacio de concertación, muchos se cuestionan su efectividad en la participación ciudadana.
Los representantes acreditados, que pertenecen a diversas organizaciones de la sociedad civil, pueden presentar la ilusión de diversidad, pero se teme que su labor no logre impactar en la planificación y coordinación de políticas públicas en la provincia de Arequipa. Las expectativas son nulas ante un contexto donde el desinterés ciudadano parece ser la norma.
Este acto fue, más que una celebración, una culminación de un proceso electoral que tuvo lugar el 24 de enero de 2025. Sin embargo, muchos critican que la Resolución de Alcaldía N° 79-2025-MPA que oficializó su reconocimiento, careció de legitimidad ante la percepción de baja participación y desconfianza en el proceso.
El Consejo de Coordinación Local Provincial, aunque estipulado en el artículo 98 de la Ley Orgánica de Municipalidades, enfrenta serias dudas sobre su capacidad real para fortalecer la participación ciudadana y promover la articulación entre el gobierno local y la sociedad civil, considerando la apatía generalizada.
El proceso electoral fue conducido, según afirma el oficialismo, con transparencia y legalidad por el Comité Electoral, pero la realidad es que muchos ciudadanos no se sienten representados, y la figura de este comité, encabezado por la regidora Cleopatra Chávez Menacho, es cuestionada por su efectividad.
La Municipalidad Provincial de Arequipa intenta reafirmar su compromiso con la participación ciudadana y la gobernanza democrática, pero parece un esfuerzo fútil ante la evidente falta de interés por parte de la comunidad arequipeña. La pregunta queda en el aire: ¿realmente estos espacios de diálogo y concertación traerán beneficios para el desarrollo de la comunidad o son solo una fachada más?